—Mi hermano no ha regresado del mar desde que partió, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo.
—Permiso denegado—dijo el capitán—.
No quiero que arriesgue su vida, usted es uno de mis mejores marineros, espere hasta mañana, cuando pase la tormenta.
El marinero, sin hacer caso, zarpó. Un rato más tarde regreso, malherido, transportando el cadáver de su hermano. El capitán estaba enojado:
—¡Le dije que esperara hasta que pasara la tormenta! Dígame: ¿valió la pena ir allá y arriesgar su vida para traer un cadáver?
Y el marinero agonizando, respondió:
—¡Claro que sí, capitán! Cuando lo encontré, se había estrellado contra un arrecife, y todavía estaba con vida, y pudo decirme: “¡Hermano, estaba seguro que vendrías a buscarme!”
¡La familia, son las únicas personas que estarán, cuando todas las demás se hayan ido!
Fuente de la imagen Adaptación realizada por mí, del filtro a blanco y negro.
Este microrrelato fue realizado para mi participación en el concurso de @fuerza-hispana, en promoción a la escritura, el tema de esta semana es libre.