ET LUX IN TENEBRIS LUCET: PARTE II

jannt(41)
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ELLA

“Entenderé si no quieres volverme a ver, soy el ser más terrorífico y repugnante del que podrías haberte enamorado, no mereces esto” dijo.

De sus ojos comenzó a brotar más y más sangre, no podía entenderlo ¿Por qué? Me di cuenta de que sus facciones a pesar de parecer duras igual que antes, habían cambiado. Lloraba. Lágrimas de sangre que no creo haber comprendido y todavía me pregunto el porqué de ellas.

Volví a dudar, seguía asustada, pero de alguna manera me había conmovido. ¿Cómo era posible que después de declarar mi amor por él, le rechazara? Era una estúpida.

Me levante y decidida ya, lo abrace, se dejó caer en mis brazos como un niño cansado y adolorido. Ese abrazo no solo transmitía el amor que sentía por él, sino el miedo que me causaba verlo de esa manera. Quería luchar por él, pero no quería verlo en ese estado. Me aterrorizaba.


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“Estas condenada a vivir del dolor, a llorar, no volverás a soñar y tu vida, acaba de terminar” susurro el viento mientras seguía aferrada a él. No le creí, estaba alucinando por la emoción que sentía, una mezcla de alegría, miedo y confusión.

Cuando nos separamos toda mi ropa estaba llena de sangre, inclusive partes de mi cuerpo, comencé a reír - una risa llena de frustración - cuando lo noté.

Él por su parte volvió a ser lo que yo conocía, tenía la apariencia de una persona, como la primera o las tantas veces que nos habíamos visto. ¿Qué haría con la sangre? Pero cuando mire, toda mi ropa y cuerpo estaban limpios de nuevo.

“Vas a morir antes de lo que piensas, no pediré perdón por cambiar el rumbo de tu vida, pero pediré perdón por haberte cambiado a ti, porque ya estás condenada al desastre, el unirte a mí solo traerá caos, nada bueno puede salir de esto, acabo de robar toda la alegría que puedas experimentar”

“Eso no lo decides tú, si lo hubieras hecho no me sentiría tan bien ahora, si entonces estoy condenada al desastre, al caos, cruzare cuantos infiernos tenga que cruzar para llegar al tuyo y cambiarlo por completo, quien pediría perdón seria yo, por haber hecho que el rey del inframundo me quisiese, ya que dicen, él no es capaz de querer”

Nos despedimos como siempre, aun cuando sabía la verdad sobre él, no me importaba, y de igual manera, lo seguía viendo como el chico que conocí a media noche en la inmensa llanura. Recordé como había muerto en ese momento y como paso toda una vida por delante de mí, él no me estaba mintiendo sobre esto y yo, estaba más que dispuesta a tomarlo muy en serio.

Pasado un año, había comenzado a contarme como morían personas en sus manos. A veces lo veía en forma humana, pero cuando le besaba, volvía a ser lo que era, y yo, cada vez que el agua tocaba mi piel, comenzaba a destilar sangre, no mía, pero si de algo estoy segura, es que era su marca. Mi condena.

“Cuando muera, quiero morir en tus brazos, déjame despedirme de ti” cada vez que le decía eso, sus ojos se volvían más sombríos y en menos de un parpadear ya existía otro tema en la conversación.

¿Cómo podía existir alguien tan espeluznante y hermoso?

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En una de mis clases había un chico, del cual sabía, le gustaba. No llamaba mi atención, pero una tarde me paso una nota: “puedo ver lo que ves, sé con quién te encuentras, y que estás condenada, yo podría salvarte”. Basura metiendo su nariz donde no debe.

Él

Ella estaba caminando a casa como lo hacía todos los días después de terminar sus clases, la observaba como siempre, no había nadie más hermosa, era como un castillo de arena que podría desmoronarse en cualquier momento, efímera, yo lo sabía, estaba a punto de suceder, y sin embargo no podía hacer nada, yo la había condenado, quería morir, pero ya estaba muerto, quería sufrir, pero ya estaba sufriendo, ella era lo único que me había proporcionado algo de vida y sin embargo yo le arrebata la suya, como dirían, “tan fácil como quitarle un dulce a un niño”, cada segundo me odiaba más, lo supe desde nuestro primer encuentro. Ella era lo único real y lo único que me hacía sentir que no era lo que todos decían.

Sabía que él mentía, no podía verme ni sentirme, pero aun ahora me pregunto cómo lo supo o quien lo contacto. Yo podía observarlo de cerca sin que lo notara o eso creía. Era el día, no cabía duda. Él estaba decidido y yo también, no hacía falta más. Ella estaba dentro de su casa, se encontraba sola, como sucedía cada jueves a las tres de la tarde. Toco la puerta, un minuto, dos, tres, cuatro… ella abrió. Estaban en la sala hablando, ella fue a su habitación por unos apuntes, mientras el entraba a la cocina sigilosamente y buscaba entre los utensilios algo que sirviera para esa ocasión. Encontró un cuchillo, grande y afilado, era perfecto, saco las cuerdas de su mochila.

No podía interferir, esas cadenas que alguna vez me ataron volvieron, ahí estaba yo, luchando contra todo lo que me rodeaba, hasta los muertos se reían de mí, era mi castigo. Pero ella no tenía por qué recibirlo, era mi culpa, solo mía. “¡MALDICIÓN! ¡MALDITO! ¡MALDITOS TODOS! ¡ELLA ES INOCENTE! ¡PERDONADLA, SE LOS RUEGO POR LO QUE MÁS QUIERAN!” y comenzó a brotar su sangre de mi cuerpo. Un grito, una puñalada, otra más, otro grito y así paso horas divirtiéndose hasta que su pecho y abdomen estuvieron cubiertos de sangre y agujeros. Decidí entonces lo que haría una vez que su alma se esfumara por completo. Haría sufrir a su asesino la peor de las vidas. No dejaría que nadie supiera del crimen más que yo. Borre todo recuerdo que tenían las personas de ella, pero la mente de ese hombre le deje pequeños retazos de ese momento.


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Escuche su último aliento, y lo que pensaba...

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SINOPSIS

El rey del inframundo se ha enamorado, pero su condena no le permite ser amado. Cuando uno de los arcángeles descubre que Lucifer tiene un amorío con una humana – que por si fuera poco posee conocimiento de quien es en realidad -, decide informar a sus deidades, sin embargo, comete un error garrafal porque quien no debía lo ha escuchado.

Luego de una serie de eventos muy esperados y temidos por el rey del inframundo, este continua con su eterna condena, siglos después, aparece una niña que cree ser su hija, algo absurdo ya que Lucifer no es capaz de concebir o eso le han hecho creer.

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