Micro ficción: Un insólito encargo

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Un insólito encargo

Como de costumbre él trabajaba en los postreros cultivos de la finca y en alimentar a los animales de granja. ¿Cómo imaginar el evento extraordinario que pronto le sucedería?

Recostado sobre el gran tronco, último vestigio del frondoso árbol sobreviviente de un lejano incendio, descansaba y recordaba las historias del abuelo sobre los grandes felinos que dominaron aquellas tierras, y de los cuales nunca vería durante sus habituales incursiones al bosque en busca de presas para proveer de carne a la familia.

De repente, la sensación de ser observado desde los matorrales hizo que con lentitud, fingiendo naturalidad, recobrara la verticalidad.

Allí estaba, por primera vez la imponente figura de los vívidos relatos del abuelo. Tal como el amado anciano solía describirlos.

Sabía de lo inútil de intentar escapar. El arma distaba unos veinte metros de él. Así que, respiró profundo y encaró al animal. Con suerte, este daría la vuelta y se internaría en el bosque.

Para mayor sorpresa, vio al gran animal hundir la cabeza entre los arbustos para emerger con un cachorro en las fauces. No era un Tigre, sino una tigresa con su cría.

Avanzó con lentitud sin quitarle la mirada para depositar a la indefensa criatura a escasos tres metros de él.

Jamás fue tan claro el mensaje. Ella lo había elegido como protector para su cachorro.

Atónito vio como ella se alejó de la criatura, no sin antes voltear para verlo a él a los ojos. El miedo se había disipado y había aceptado el insólito encargo de una supuesta fiera que se perdía en las profundidades del bosque.

Permaneció quieto absorto hasta que el maullido lo hizo reaccionar. Aquella bola de pelo entre sus brazos no tendría más de un mes de nacido. Así que lo llevó a casa sin titubear y acordó con su esposa cuidarlo hasta devolverlo al bosque.

Al cabo de una semana, la noticia local de la captura de un cazador furtivo de animales en extinción lo estremeció. Pensó en el destino de la tigresa o de otra cría.

No pudo ocultar su alegría al enterarse en el reporte de la guardia de la vida silvestre y forestal que el cachorro estaba a salvo. No obstante, se preguntó sobre el destino de la tigresa.

Con el pasar de los meses, el joven felino creció hasta convertirse en un gato demasiado grande, difícil de ocultar en casa. A pesar de su naturaleza salvaje, no era una amenaza para ellos. Al contrario, este mostraba mucho afecto.

Por mucho tiempo, luego de la faena en el campo, él miraba en el sitio del encuentro con la tigresa. Albergaba la esperanza en que algún día, esta regresaría por su cachorro. Más nunca sucedió.

El cachorro ya era un hermoso y gran tigre, listo para regresar al hogar. Solo esperaba que las lecciones aprendidas del gato fueran suficientes como para ingeniársela por sí solo en la caza.

Llegado el día, él granjero acongojado lo llevó al lugar donde debía liberarle. Esperó resistencia y para su sorpresa, el felino camino hacia el bosque, no sin antes voltear por un momento para mirarlo a los ojos, al igual que hizo su madre al dejarlo a su cuidado. Entendió el gesto de agradecimiento y despedida. Nunca más lo vería, pero sabía que era inevitable y deseable que regresara al hábitat y dominio de su estirpe.

Fin

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Una micro ficción original de janaveda@janaveda

Imagen de Gerhard G. en Pixabay

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Muchas gracias por leerme, espero sea de su agrado.

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