Pies descalzos que sentían piedras.
Pisos de cemento llenos de abono y hojas de limón.
Hogar lleno de historia, de colores, de madera...
No esperé para arrancar par de aquellos frutos; un tanto impaciente mi acto.
Los lleve conmigo un par de días, hasta que me digné a comerlos.
Todo esto bajo el pasar del tiempo, en un espacio que era ajeno, pero a la vez tan mio.