Una mañana me tope con una persona de esas que te provoca salir corriendo, una perfecta nube gris cargada de todas las tormentas tropicales que aún no han sido descubiertas y dispuesta a desatarlas. Yo por suerte cargaba un paraguas, pero iba a necesitar un traje impermeable, un pararrayos y posiblemente un bunker en el cual esconderme para que no me afectara su manera de ver las cosas. Las personas son libres de ver la vida a color o blanco y negro pero cuando tratan de que la veas como ellos… Bueno eso si no va conmigo. Y es que si te pasas la vida lamentándote por lo que ya pasó o colocando la peor situación a todo lo que está por venir créeme que lo desataras. Ser negativo es como comer mal, sencillo, es un estilo de vida y cuando te acostumbras desayunas negatividad, almuerzas un poco de “todo me sale mal” y cenas desde “vamos a ver si cambia mañana” o “será esperar” o mi favorita “ya lo vi todo” y lo peor es que aun no han visto nada… Muchas veces no creemos que las palabras sean decretos, pero si nos ponemos a pensar cuantas veces hemos decretado lo que nos pasa solo con abrir la boca seguro recordaran más de una ocasión, (yo también me reí recordando).
Para cuando dejé de estar con esa persona me sentí tan agradecido no de que se fuera sino de ser capaz de saber reconocer que la vida no es mañana ni fue ayer, que está ocurriendo aquí y estas dejándola pasar por suponerla, ¡pues no! No la supongas. Afírmala, que es muy diferente a negarla, disfruta sus altos y sus bajos y no trates de cambiar lo que ya pasó. No te sabotees, y trata de no llevar el paraguas, así no tendrás que preocuparte porque tengas que usarlo con alguien, ¿me entiendes? vine a contarles un poco de mis experiencias y pensamientos en este blog, asi que nos leemos pronto!