Mis pies desarropados
Dibujan una ruta inédita
Trazando nuevos surcos a los talones
Agotada por la pesadez del cuerpo
La ligereza de la tierra escarba cada rendija de la piel.
Busco nuevas formas en el suelo
Con temblores abruptos de pisadas de insecto
Ahuyento el silencio con crujido de hojas
Permanezco al corriente de los vientos que acompañan
Zumbando en mis oídos a cada paso que doy.
Vistiendo de carmesí las piedras
Dejando evidencias del camino
Siendo capaz de vencer el hastío
Comiendo el tiempo me alimento de esperanza
Con la danza de mis dedos sembrados.
Poema: Irene Navarro (2024)
Fuente de imágen