Oscurecida
Inmóvil descansa la leve luz que alguna vez iluminó el horizonte
Como una ráfaga asesina la oscuridad desplazó lo vivido
Ahogando en pena aquella dicha efímera de la esperanza
Bebí el jugo de palabras condenatorias que invalidaron mi querer
Ahora frente al deslizar sinuoso de la cera derretida
Bajo la escasa vida que me queda
Ha quedado mi alma convertida
En despojos de un quebranto ansioso
Pues la oscuridad acompaña mi miseria repetida
Como aquello que no he podido sacar del corazón.
Poema e Ilustración: Irene Navarro