Hay días en los que no tengo ganas de decir nada, no hay ninguna necesidad de hablar, menos de explicar. Ninguna necesidad de saber, menos de comprender… ¿Puede ser esto posible? Hay días, largos días en los que solo quiero contemplar, disfrutar de la amplitud del espacio, de esa sensación de bienestar que produce estar contento sin explicaciones.
Hay cimientos que van cambiando, antes necesitaba saber a cada instante el porqué, necesitaba escudriñar las razones, tenía la vana ilusión de que al saber o mejor dicho comprender, algo se llenaría dentro de mí. Pero en ocasiones sucede al contrario, y el comprender solo causa más problemas, sin mencionar que hay cosas que realmente no se pueden comprender.
Hay momentos en los que es bueno desligarse de todos los aspectos que involucran una situación, y mirarla desde lejos, como ajena, como extraña.
Dejar ir lo que se va alejando… dejar que las situaciones fluyan.
Hay momentos en los que el silencio es bienvenido y abrazado… Llena los espacios con su aire, con su calma… y entonces surgen los colores del paisaje, se percibe los sonidos más callados…
Gracias por leer
Texto y fotos de mi autoría.
@inspiracion