Hace tiempo pude darme cuenta de que tenía una idea errada acerca de lo que era adquirir algo dentro de mi interior. Leía libros, escuchaba cursos, estudiaba, pero esos materiales se quedaban flotando en la playa de mis pensamientos, no lograban integrarse, sumergirse, adentrarse en mí.
Lo tenía claro. Sabía muchas cosas muy buenas, hermosas, inspiradoras, pero que no lograba aplicar en mi cotidianidad. En los problemas y situaciones diarias aparecían mis creencias arraigadas, mi programación… lo que el mundo me había gritado tanto y que seguía insistiendo que era la verdad.
En esa lucha por aprender se presentaron las tempestades… y me hallaron con mis pequeñas herramientas, un paraguas con huecos grandes, que decidí botar y aceptar mi diluvio… vulnerable a los fuertes vientos, a los rayos, me quede recibiendo lo que me tocaba. A veces peleaba con esas herramientas de palo, y salía herida y derrotada. Me escondí como pude en un hueco en el que se seco no solo mi ropa, también mi corazón, se vació. Acepte mi pobreza.
Recordé las antiguas promesas de aquel carpintero, humilde… “vengan a mí los trabajados y cargados y Yo los haré descansar” “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas”.
No podía integrar algo dentro de mí si primero no me deshacía de lo que ya estaba… Si no lograba dejar un pizarrón dispuesto a ser borrado y vuelto a dibujar, un pizarrón, escrito con una tiza, que se va transformando diariamente, que está vivo… que me habla…
El pozo no se llena con cosas o ideas, no puedo siquiera llenarlo yo misma con nada, es preciso que se halle así, pues solo se llena lo que está vacío... puede que esto no sea sencillo de comprender...
Lo primero que se nos pide al elevar una oración es cerrar los ojos… cerrar los ojos es entrar en el lugar secreto, ese lugar en el que paradójicamente queremos elevar en unas palabras, un susurro, una súplica, el alma, y a la vez solo buscamos escuchar, expectantes… es a través de esa suplica que el alma se vacía para que lo más grande pueda entrar y ocupar todos los espacios que claman por ser llenados… Cuando ese espacio es llenado el alma acalla, esta tan llena que solo quiere cantar, solo puede cantar, y cual enamorada el resto del mundo desaparece... en ese instante solo existe ella y Su creador…
Gracias por leer
Texto y fotos de mi autoría.
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