En esos días donde todo fluía de forma normal, no existía la cuarenta por el covid 19, trabajaba de forma habitual me gustaba escapar algún fin de semana a la playa.
Hay quienes no son amantes de la playa, yo en lo particular, muero por estar siempre cerca, me relaja.
Algo no tan planificado, unicamente recoger algo de ropa y listo ¡bajamos a la Guaira!, es lo mas cerquita que tengo y lo mas accesible para escapar un fin de semana.
Alquilamos un apartamento en un conjunto residencial de naiguatá, con playitas cercas y piscina para aquellos días en donde no quisiéramos salir a caminar, solo descansar.
En cuanto todo esto termine, nos recuperemos economicamente, eso será lo primero que haré, huir a la playa.
Los atardeceres y mi vista del lugar en donde me hospedo es única, no es un gran lujo, pero me funciona cuando necesito descansar del tráfico y del agite diario sin necesidad de hacer la mayor inversion.
La tranquilidad que me transmite este lugar no tiene precio, y es lo más añoro en estos tiempos de cuarentena.
Bajo la luz de la luna, sin mucho que hacer, solo escuchar las olas del mar...
Todas las fotos son de mi propiedad, del baúl de los recuerdos