Crónica de una despedida entre los escombros de La Guaira. En memoria de una buena amistad - Allamey Sanz.
Escribir hoy es un ejercicio de duelo. El 24 de junio de 2026, Venezuela se quebró. Dos terremotos, de magnitud 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos, enlutaron al estado La Guaira a las 18:04. Entre las más de 188 vidas que el mar y la tierra reclamaron el pasado 24 de junio de 2026, se fue la de una gran amiga como Allamey Sanz.
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La noche que tembló el Caribe
Los datos son fríos, pero necesarios para la memoria: epicentro entre San Felipe y Yumare, duración de 3 minutos, más de 100 edificios colapsados solo en La Guaira. Sectores como Catia La Mar y Caraballeda quedaron irreconocibles. 70.000 familias afectadas, 1.520 heridos y el Aeropuerto de Maiquetía, puerta de Venezuela, quedó temporalmente inoperativo.
Vecinos relatan que aún se escucha a una niña atrapada desde hace horas: “Se necesita gente que venga a ayudar... aquí hay una niña que está atrapada desde anoche”. Esa es la dimensión humana de la tragedia.
La Guaira ya conoce la tragedia. En 1999 fue la vaguada. Hoy es el sismo. Y en ambos, la misma lección: no es la naturaleza quien mata, sino la vulnerabilidad. Como comunidad hispana, como lectores y escritores, nos toca también documentar, no olvidar y exigir memoria y prevención.
Que este texto sirva de homenaje a Allamey y a todos los que ya no están. Que sirva también para abrazar a La Guaira, tierra de tambores y sal, hoy cubierta de polvo.
Desde Bogotá, con el alma en Venezuela.
Descansen en paz.
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