Esta vida es ilusionarse en vano,
un desfile de memorias posibles
que se vuelven enseguida inasibles
para el sentir fugaz del ser humano.
Soy carne de pesares indecibles,
un otoño sin fin tras el verano;
mi ahora será un recuerdo malsano
en un mañana de esperas risibles.
Idolatro el triunfo de la entropía,
que prefigura el declinar constante
de la materia y la filosofía;
y yergo al cielo mi ánimo anhelante,
que entona un canto de melancolía,
como un cisne negro ya claudicante.