Alli estamos, sufriendo con las cicatrices,
rompiendo los esquemas del alma,
embriagandonos de esperanza,
aunque llorando de nostalgia.
Alli soñamos, con vívidos colores,
pero grisáceos contrastes,
diamantinas ilusiones
que provocaron rafagas de risas,
y luego se convirtieron en lágrimas.
Pero no regresaremos
a esas tierras áridas de sol y desolacion,
donde pudimos levantar un hogar,
y lo que hicimos fue descubrir un campo de batalla,
las espadas fueron las palabras, las balas eran las lisonjas,
que crearon una escenario de alegria,
que en el fondo fue un teatro.
Tu hiciste el papel de una Diana llena de venganza,
y yo el de Pierrot inundado en llanto,
sin embargo no me senti victima,
fue solo una ilusion vana,
una espera interminable,
mientras aparecian mas y mas heridos
con terribles lesiones de pasion.
Sobreviví, y continué la senda,
mi sollozo duró mil años
y mis fibras se tensaron por la fe,
ya no queda mas que hacer,
es tu deber seguir andando,
el mío es buscar la alegría,
porque aun hay marcas...