En un post anterior hablé de un emblemático café y bar de la ciudad y de la modernidad que lo ha convertido en una simple exposición del pasado para el turismo, cuando regresaba a mi trabajo luego de tomar algunas fotografías que adornarían la nota, reparé en un enjambre de motos que al cambiar el semáforo de una de las calles transversales a la Avenida de Mayo se lanzaron a cruzar a gran velocidad haciendo sonar sus bocinas para que la gente se corriera, muchos quedamos impactados por la agresividad de los conductores de esa motos y por el despecho al peatón, a la conciencia por la seguridad.
La ciudad de Buenos Aires está pasando por un fenómeno similar al de otras grandes metrópolis del planeta, la invasión de motos y motocicletas de todo tipo. Probablemente esto se deba a varios factores entre los cuales podemos mencionar el costo para adquirirlas, el menor gasto de combustible, la comodidad para estacionar en cualquier parte y la agilidad para circular aun en los congestionamientos importantes como los que se producen a diario en el centro porteño.
En los últimos tiempos se ha agregado una nueva utilidad para estos vehículos que es la del trabajo de repartidores para varias compañías de entregas de pedidos de todo tipo, se han hecho populares no solamente como un servicio cómodo, barato y ágil que son ventajas para el usuario sino también porque es una fuente de trabajo importante para muchos hombres y mujeres que se decidan a llevar esos pedidos en sus propios vehículos.
A esto se agregan también las bicicletas de aquellos que las consideran una opción barata y saludable para llegar a sus trabajos, todo apoyado por el gobierno de la ciudad que en su objetivo de bajar lo más posible la cantidad de vehículos en el centro, ha dotado de bicisendas y estaciones para alquiler de bicicletas. Como si todo esto fuera poco, desde hace muy poco tiempo se ha agregado el servicio de alquiler de monopatines eléctricos que a juzgar por la cantidad que sen circulando, ha sido un éxito comercial y cada vez hay más compañías que los ofrecen.
Hasta aquí un panorama general de lo que se ve diariamente, preocupa y mucho el tema de la seguridad. Obviamente estos vehículos no poseen carrocería y las colisiones ocasionan muchas lesiones y hasta la muerte de los conductores y acompañantes, desde hace años trabajo en la industria del software especializado en compañías de seguros y por ello se que la tasa de accidentes con lesiones graves y muertes es demasiado alta entre los poseedores de los vehículos de dos ruedas.
Todo el dinero que las automotrices gastan en investigación y desarrollo de los elementos de seguridad para automóviles no se replica en las fábricas de motos y motocicletas, simplemente porque no es posible lograr ese mismo avance. En estos vehículos es necesario e imprescindible el manejo prudente, el casco, el respeto absoluto de las normas de tránsito y la colaboración del resto del parque vehicular, también es necesario que los motociclista entiendan que ellos también deben colaborar con un manejo responsable, por ellos mismos y por los peatones y ciclistas que sufren con ese manejo temerario que los motociclistas exhiben en todo momento.
No se observa por ahora que esas condiciones de seguridad se desarrollen acabadamente, es una tarea enorme que deben realizar todos los sectores involucrados, mientras tanto solo queda la ardua tarea de insistir con la educación, el control y la penalización de aquellos que no cumplen con las normas.
Saludos