Enfrentarse a los retos es lo que realmente ocurre en la vida. Independientemente de lo enormes o pequeños que sean. Para conseguir lo que quieres, debes impulsarte. Tienes que ponerte ahí fuera y quedarte al borde del farol.
En el momento en que te quedas al borde del farol, 1.000.000 de cosas pasan por tu mente. ¿Estoy tomando la mejor decisión? ¿Cuál va a ser el resultado? Considera la posibilidad de que todo se derrumbe. Sin embargo, considera la posibilidad de que todo acabe siendo perfecto, y el resultado sea asombrosamente mejor de lo previsto.
El riesgo es la voluntad de realizar algo sin conocer el resultado. Suponiendo que te empeñes y fracasas, puedes volver a levantarte constantemente e intentarlo una vez más. Tener la opción de enfrentarse a los retos se encarga de nuestra necesidad interna de arriesgarnos a algo. Nos enfrentamos a los retos constantemente, independientemente de que lo recordemos.
Hacer la cosa más insignificante al principio puede provocar con frecuencia algo increíble. Nadie puede saber a dónde te pueden llevar tus posibilidades. La alegría puede estar a una apuesta de distancia y es muy posible que nunca lo sepas, excepto si lo intentas.
Una existencia sin riesgo se asemeja a ser un halcón sin alas. Al fin y al cabo, no conseguirás nada si no te enfrentas a un reto. Es como necesitar conseguir algo sin un objetivo. Es difícil vivir sin mostrar ninguna apuesta, de hecho. De hecho, se puede, hacer lo que se debe. En cualquier caso, hay un gran contraste entre arreglárselas y vivir. Vivir es florecer y tener una existencia cotidiana cargada de entusiasmo e intentar cosas nuevas.
Enfrentarse a los retos es una parte de la vida. Si te fijas, cada individuo fructífero que hayamos conocido se ha enfrentado a retos en su pasado para llegar a ser lo que es actualmente. En el sentimiento genuino de la palabra, la apuesta más seria no es tomar una. Sea como fuere, ¿qué ocurre si se deja de perseguir el juego? ¿Podría en algún momento continuar con una existencia significativa sin enfrentar ningún desafío?
Una existencia sin riesgo es algo insólito de contemplar. Enfrentarse a los desafíos nos permite no sólo desarrollarnos, sino también descubrir lo que no vamos a perder o lo que nos hace sentir peligrosos. El peligro puede ser un serpenteo hacia nosotros mismos. Llegamos a conocernos más profundamente cuando nos enfrentamos obstinadamente a nuestras aprensiones.
No puedes soportar seguir con lo de siempre. Es un engaño, en todo caso. Todo está cambiando en realidad, y eso implica que tú también debes cambiar, suponiendo que pretendas mantenerte.
Si no estás preparado para afrontar un reto, no avanzarás desde donde estás. Independientemente de que obtengas los resultados que anhelas, te familiarizarás esencialmente con una ilustración que te ayudará a ser mejor y a tener más fundamento en el futuro.