Estamos en un mundo muy acelerado, lo noto a diario, y de cierta manera suelo incorporarme a esa prisa, a veces sin darme cuenta, en otras oportunidades de manera consciente por la situación lo amerita, pero hay un gran realidad, y es algo que quiero desarrollar con más detalle en esta publicación, Los procesos importantes requieren tiempo, no podemos pretender, por ejemplo, prender una habilidad en cuestión de minutos, y mucho menos pretender ser un experto en algo en cuestión de pocas hors, nuestra mente no funciona así, aunque a veces nos quieran hacer creer que si.
Con toda la intencionalidad de vendernos, y entiendo que de eso se trata el marketing, nos inoculan ideas de que se pueden lograr grandes cambios (y duraderos) en pocos días y, sobre todo, sin esfuerzo, como por ejemplo, pierde 10 kilos en solo 15 días sin hacer dietas extremas... este tipo de cosas no se logran en poco tiempo, e incluso, me atrevo a decir que tampoco es viale hacerlo de manera saludable, pero este es solo un ejemplo, entre tantos.
Quiero destacar el hecho de que LA IMPACIENCIA está a la orden del día, se ha instaurado en cada acto diario, y lo peor es que se ha lleado a aplicarse en procesos que requieren tiempo para afianzarse, y se quiere llevar a que lo mismo que aprendes o hacer en una década, puedes hacerlo en un mes, por ejemplo. Eso no es viable, al menos no desde un punto de vista razonablemente humano. Me explico mejor con un ejemplo, si quieres ser neurocirujano, según la modalidad de estudios en Venezuela, quí en Colombia es un poco diferente. Debes primero ser médico general, hacer tus dos años de medicina rural, luego optar por entrar al postgrado, y estudiar 5 años de especialidad, así que después de 13 años contínuos de formación es que lograrás esa meta, no antes.
Cuando se ve así, muchos y están desistiendo, de antemano, porque no pueden imaginar un largo tiempo para ser un especialista. Claro, no todo amerita esa cantidad de tiempo, pero la mayoría de las cosas tiene su proceso, y este no esta siendo tolerado por una gran mayoría, tal vez porque vivimos en esta llamada era de la inmediatez, y esas respuestas rápidas a todo que conseguimos en interenet o en redes sociales no es una realidad en todo en la vida.
Vivir bajo estas espectativas suele tener más bien un efecto muy negativo en nuestra mente, esa impaciencia generalizada genera estrés, y el estrés constante produce enfermedades que, no porque no se ven (como si fuera una herida) dejan de ser importantes factores limitantes o productores de problemas tanto en lo personal como en lo social.
Entonces, para ir concluyendo, probablemente un de las habilidades más importntes que podamos desarrollar seael hecho de convivir con los procesos, necesitamos aprender y entender que vanzar despacio, lento, no quiere decir que estemos estancados, y que si no vemos resultados de manera inmediata no es que no estemos avanzando. Por ejemplo, gozar de buena salud a una edad avanzada, es el resultado de decisiones diarias hoy, no podemos pretender que, cuando tengamos 60 años de malas decisiones llegar a un estado óptimo de salud en cuestión de semanas, no funcionamos orgánicamente así.
Nuestra vida no funciona ni se mueve enla misma frecuencia de internet, es decir, las cosas grandes y trascendentales no se consiguen a través de un clic, todo tiene su ritmo. Necesitamos ser pacientes, y no es que debamos resignarnos ni quedarnos inmóviles, significa que aprendmos a confiar y a disfrutr del proceso. Y muy seguramente, cuando comprendmos esto, nuestros niveles de ansiedad y de estrés van a disminuír, y toda esa presiónm que nos ponemos a nosotros mismos, se reducirá. Es algo en lo que he estado tomando mucha consciencia, y quería compartir mis pensamientos al respecto con ustedes. Que tengan un bonito día, y una gran semana por delante.