"El Ungido" es un poema sobre Jesús de Nazaret. En él, Jesús se dirige al lector y explica sus impresiones de la vida y de las de personajes como Thor, Wainamoinen y Heracles. En cada verso Jesús expone lo que han hecho con su imagen a lo largo de la historia y se compara con los personajes ya mencionados y que, al igual que él, son el eje de otras religiones ya extintas.
La realidad fue dividida en dos:
para muchos la historia de mi vida es la segunda parte de un libro
que algunos no quieren aceptar.
Mi nombre fue trasladado y violado según tu voluntad
¿Qué pensaría Agni si descubriese
lo que has hecho con su imagen
y su elemento primordial?
Yo sólo quería transitar por este plano como cualquier mortal
pero no pude cerrar los ojos y callar.
La autoridades de todas las investiduras
caminaban desnudos frente a nosotros,
vivir tantas veces me hizo intolerante a la hipocresía
y a las verdades explícitamente calladas.
La únicas mentes que me acompañaron en mi propósito
fueron prostituidas por lo poderosos:
mi amante y mi mejor amigo,
mi sangre y treinta monedas de plata
para manchar sus nombres por lo siglos de los siglos.
Wainamoinen, Heracles y Thor
también tuvieron que morir en tu nombre pero,
al menos, no quedaron convertidos en verbos vaciados de significado.
El Runoya eterno, la gloria de Hera y la espina de la Traición
todos son el preludio al Ungido
que los ahogará hasta la hora
de la Revelación final.
La sangre de Nessos
La serpiente del Midgard
La doncella que rompió tu corazón
La secta que te condenó y el ejército rojo
que obligó a mi pueblo a elegir
entre deambular eternamente o desertar.
Fuimos hombres convertidos en dioses
tan fuertes y elocuentes como nuestros
creadores-redentores desearon ser.
Las Guerras Santas,
La perpetuación del horror de los señores de Sión
y la feminización de mi cuerpo...
Es lo único que los separa de mí.
Mi cadáver perdido es la piedra angular
de una nueva era.
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