El hombre redujo la marcha, mientras trataba de despabilarse. En ese instante ve a la orilla de la carretera la figura de una chica que esperaba un aventón de algún conductor que se apiadara de ella. El hombre frenó bruscamente y la invitó a subir al auto. La chica aceptó sin vacilar, sentándose en el lugar del copiloto. El chofer se fijó en su ropa, llevaba un vestido blanco de algodón que estaba manchado de barro, y parecía que tenía mucho tiempo esperando por lo alborotado de su pelo.
Inmediatamente de reanudar el viaje, comenzaron una amena tertulia. Cuando el chofer preguntaba la historia de como había llegado allí y cuánto tiempo tenía esperando, la chica hábilmente cambiaba la conversación. En un tramo de la vía, la chica con voz entrecortada, le pidió que redujera la velocidad hasta casi parar el auto. "Es que es una curva muy cerrada", alcanzó a decir. El hombre le toma la palabra y empieza muy despacio a tomar la curva. Mientras lo hace se da cuenta que la chica tenía razón, era una curva muy peligrosa, por lo que el chofer le agradeció haberle avisado. Ella, con voz fría y cortante le respondió: "No hay nada que agradecer, es mi misión. En esa curva perdí yo la vida hace 25 años atrás, en una noche idéntica a esta". Un escalofrío recorrió todo el cuerpo del pavorido hombre. Cuando volteó la vista hacia el lado del pasajero la chica ya no estaba, había desaparecido. El asiento seguía mojado sin embargo.
Fuente: Captura de video en Youtube
Este hecho lo han vivido varias personas que lo han reportado en distintos lugares de España, siendo más común en Mallorca y Girona.