Ser padre es una de las cosas que menos quería, pero la vida me ha dado una hermosa hija, la amé desde el primer segundo que la vi, pequeña, indefensa y mi corazón palpito con mas fuerza al tenerla en mis brazos.
Mi vida cambio desde ese instante, ya no era solo yo, ahora somos tres (con mi pareja).
Ahora tengo motivos para no darme por vencido nunca, tengo ese motor que me impulsa a no dejarme caer y seguir a delante siempre venciendo todo obstáculo por mas difícil que sea, porque la sonrisa de mi bebe lo vale.