Le preguntaron a un recocido terrateniente: ¿usted cree en el demonio? ¡No, yo no creo en esas cosas! respondió, -Pues debería, le contestaron, por él si cree en usted-
Una leyenda de pueblo cuenta que un caballo estaba amarrado a su carruaje y vino el demonio y lo soltó a ver qué pasaba; el caballo se metió a una propiedad ajena y comenzó a comer lo que encontraba.
El dueño de la propiedad tomó su rifle, le disparó al caballo y lo mató. Le avisaron al dueño del caballo, y de rapidez llegó y asesino a quien mato a su animal. La mujer del muerto al darse cuenta, reaccionó y sin pensarlo dos veces, tomó su rifle y mató al dueño del caballo. Entonces el hijo del dueño del caballo fue alertado, y dijo que esto no lo podía perdonar y busco a la mujer y también la asesino.
Los vecinos de aquel lugar enardecidos por la actitud hostil del muchacho, lo alcanzaron y lo lincharon y de paso quemaron su casa, para acabar con ellos. Entonces un anciano sabio, estuvo observando al demonio todo el tiempo, se le acercó y le preguntó ¿Por qué haces tanto daño? A lo que el demonio contestó: -yo solo solté al caballo a ver que sucedía-
Reflexión: -el demonio representa el mal que habita en el corazón humano; y sólo hará actuar negativamente a aquellos que no gustan de pensar en la responsabilidad o consecuencias de sus acciones- Los sabios de todos los tiempos siempre han llamado a no actuar ante el primer impulso, porque a veces, como en la fábula, -es mal consejero-
El maestro de galilea dijo: “El segundo mandamiento se trata de amar a tu prójimo, como a ti mismo” -por consecuencia si lo aprecias, no le harás daño-