Nací de una, me cuidó y cargo conmigo durante 9 meses en su vientre.
Me trajo al mundo y me enseñó lo que es la vida, me enseñó a que una mujer es un súper héroe lleno de valentía.
Es a la que debemos respeto y cuidado como un diamante de valor incalculable.
Es ese girasol de tallo grande y fuerte por ser aguerrida, de hojas inmensas por ser protectora,
de hermosos y brillantes petalos por ser tan hermosa que mira siempre hacia la luz del sol por ser de pasos firmes.
Pero a la vez como una rosa, que aunque tiene sus espinas por tantos tropiezos vividos,
es roja y llamativa como sus pétalos por la pasión y la entrega que la caracteriza.
Son esas 2 hermosas flores, que aunque muy diferentes, en conjunto dan la combinación perfecta del valor que tiene una mujer.
Son esas las 2 flores que riego cada mañana al despertar para que cada día tengan las ganas de amar,
de amar lo que hacen, de brillar durante el día y noche y por agradecer que gracias a una gran mujer vine a este mundo a cuidar y a proteger...