La vida siempre te hará ver tu propia dualidad: lo que quieres y lo que debes. Ese transitar es un camino de equilibrio a cada paso. Esa es la dinámica del arte de vivir, que actividades realmente te aportan a tu crecimiento y evolución. ¿De que forma entiendes el día a día?
Según como afrontes el camino de la respiración y los latidos puedes desarrollar tus instintos para diluirte y fluir con todo aquello que te rodea. Alguna actividad que te permita ver tu realidad tal cual la deseas y como crees debería ser. Una acción que represente para ti la vida más que la propia vida. Es el real y verdadero equilibrio. Un lugar donde quieras volver siempre y te sientas en paz contigo y con el mundo, que represente un hogar.
En un mundo donde todo desaparece en cualquier momento... ¿Qué permanece realmente? Esa actividad que amas es lo único que te hará sobrevivir una y otra vez. Es sublime, eso es lo que realmente te quedará y dejaras como ejemplo a otros, es lo que permanecerá siempre. Es lo que debería tratar de conservar siempre y apostar por ello día a día. No se trata de resultados sino de respirar libertad y paz. Es el sentido de un camino verdadero.
En esta dualidad tu decides: lo que deseas ser o lo que te impongan que seas.
La oportunidad es solo tuya.