No sé si te pasa que una situación te hace pensar.
Jesucristo es “la piedra que desecharon ustedes los constructores y que ha llegado a ser la piedra angular”.
Hechos 4:11
Te dejo con esto: no importa cuantas veces hayas caído, lo que importa es cuantas veces te levantás. Y no te levantás solo, hay una mano que te sostiene siempre, incluso cuando no la sentís. Con el tiempo uno empieza a verlo más claro.
Una de las cosas que más me costó aprender es que no tengo que merecer el amor de Dios. Porque si tuviera que merecerlo, nunca llegaría. Es un regalo, y los regalos no se ganan, se reciben. Es un proceso que lleva tiempo y paciencia.
A veces nos preocupamos tanto por el futuro que nos olvidamos de vivir el presente. Y Dios está en el presente, no en el futuro que todavía no existe ni en el pasado que ya pasó. El es un Dios del ahora. No es teoría, es algo que se vive en el día a día.
Mañana es un día nuevo. Y cada día nuevo es una página en blanco. Se puede escribir cualquier cosa. Con Dios, siempre hay esperanza de un nuevo comienzo. A veces hay que pasar por cosas para entender realmente lo que significan.
Recuerdo una época de mi vida donde todo parecía salir mal. Un problema atrás de otro. Y en ese tiempo fue donde más fuerte sentí la presencia de Dios. No porque las cosas mejoren, sino porque El se hace presente justo en la tormenta. Uno cree que ya sabe pero siempre hay algo nuevo que aprender.
Una de las cosas más difíciles es perdonarse uno mismo. Sabemos que Dios perdona, pero ahí quedamos nosotros con esa voz que nos recuerda lo que hicimos mal. Y eso también hay que aprender a dejarlo ir. No es fácil pero vale la pena intentarlo.
La gente habla de la paciencia como si fuera algo pasivo, como esperar sentado a que las cosas pasen. Pero la paciencia bíblica es activa. Es seguir caminando aunque no veas el destino. Es confiar cuando no hay señales. La vida misma te va enseñando estas cosas.
Dios no te pide que llegues perfecto, te pide que llegues. Así nomás, como estás, con tus dudas, tu cansancio, tus preguntas sin responder. Llegá y confiá en que El sabe lo que hace. Es curioso como las cosas más simples son las que más cuesta aprender.
Si algo de esto te resonó, tomate un minuto para pensar en tu propia historia. Capaz hay algo que venís posponiendo, algo que sabés que tenés que soltar. No hace falta que sea hoy, pero empezá a pensar. No todo se entiende en el momento pero después cobra sentido.
No sé cómo terminar esto sin sonar a frase hecha. Pero la verdad es que la vida con Dios es eso: una búsqueda constante, un caminar que no termina, un aprendizaje que dura toda la vida. Y eso está bueno. Uno cree que ya sabe pero siempre hay algo nuevo que aprender.
No hace falta tener todas las respuestas. Alcanza con dar un paso a la vez, sabiendo que El va delante. El resto se va a ir aclarando en el camino.
pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; subirán con alas como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
Isaías 40:31
Dios está obrando aunque no lo veas. Detrás del telón, en los detalles pequeños, en los silencios, El está moviendo todo para tu bien. Confiá en Su tiempo.
Bueno, eso quería compartir hoy. Si llegaste hasta acá, gracias. Ojalá resuene en tu corazón como resonó en el mío.