En la orilla encuentro tu abrazo eterno,
las olas me envuelven con su canto profundo;
el mar es testigo de amores modernos,
de promesas hechas bajo cielos fecundos.
Cada espuma blanca trae consigo recuerdos:
risas compartidas y secretos guardados;
y al sumergirme en sus aguas despiertos,
siento que el tiempo se vuelve sagrado.
Así me dejo llevar por su vaivén suave;
el mar me enseña a soltar lo vivido;
y en cada ola que llega y se agrave,
encuentro la paz que siempre he querido.