Espíritu de Constancia:
Cuando Marian estaba en la edad de crecimiento y desarrollo, para sus padres y familiares ella no tenía ningún talento, sacaba bajas calificaciones, dejaba sus labores del hogar a un lado para dormir o simplemente ver televisión, era tímida en la escuela, no buscaba relacionarse con nadie por miedo a que la rechazaran, al ir avanzando en su colegiatura encontró que buscar la aceptación de otros por medio de regalos era suficiente para sentirse querida.
Buscaba el cumpleaños más cercano de cualquier compañero no importaba si era o no su amigo al igual que de algún profesor para hacerles un pastel y llevarlo al colegio, pero lamentablemente el mérito no se lo llevaba ella, sino sus compañeras que se atribuían el agradecimiento, por lo tanto ella quedaba a un lado nuevamente triste y esperando un halago y de ningún lado lo recibía.
A lo largo de sus años encontró que no es conveniente hacer un refugio triste dentro de sí misma, porque vinimos a este mundo a cantar y a danzar al ritmo del viento. Fue entonces cuando entro en la universidad y dejo a un lado esa niña tímida y reprimida encontrando un Espíritu de Fuego en su interior, vinimos hacer luz en la tierra y no se vale tener un abrigo de resentimientos almacenados, lo más importante es que podemos hacer modificaciones a lo largo de nuestro recorrido de vida, esa es la esencia en si de una aptitud de cambio, sostener y alimentar todo tu ser con un Espíritu de constancia ya había entendido que para ser amada no impor-taba dar un regalo, sino mostrar lo más lindo de su corazón.
Logro salir de la universidad con una de las mejores calificaciones de su grupo de estudio, todos eran muy buenos y se dirigían hacia la excelencia. Allí fue entonces cuando su padre sintió orgullo de ella, entones allí cambio la versión, con sus hermanos y primos fue la primera en graduarse, su meta se había cumplido y se sentía completamente feliz de saber que había sido alcanzado por su propio esfuerzo.
En otras palabras, Marian trabajo en su autoestima, que no es más que el sentimiento valorativo de un conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que forman la personalidad. Tal sentimiento puede cambiar con el tiempo: a partir de los cinco o siete años de edad, desde niño, comienzas a formar el concepto sobre cómo eres visto por el resto de la gente.
Lo importante es el sostenimiento de una buena autoestima a lo largo del tiempo. Por eso, hay psicólogos que definen a la autoestima como la función del organismo que permite la autoprotección y el desarrollo personal, ya que las debilidades en la autoestima afectan la salud, las relaciones sociales y la productividad del ser humano. Sin lugar a dudas es mantenerte una valoración positiva, demostrándote a ti mismo que existe dentro de tu corazón el Espíritu de Fuego y constancia.
Tomado de mi libro de Ser a Feliz.
Les abrazo con el corazón y les envuelvo en la oración.
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