La política se halla en cada acción de nuestra vida; cuando buscamos la manera de ejecutar un plan o solucionar algún problema que nos afecta a nosotros directamente o a nuestro alrededor. Es la manera en cómo actuamos frente a las situaciones diarias que se nos presentan.
¿Que de la política se han realizado obras perversas? Sí, es cierto, pero también se han visto muchas obras de noble prestancia. Si es así, ¿puede ser la política sucia o puede ser buena en su totalidad? La respuesta es no.
Las obras buenas y malas que a través de la política se han realizado y se siguen realizando, dependen únicamente de quién o quiénes las ejecuten. Una persona de buenos valores y principios, no va a llevar acabo acciones perversas para sí mismo o para su alrededor; en ese mismo sentido, una persona de escasos valores y principios, un delincuente, no va a traer armonía para su alrededor, tal vez sí pasa sí mismo pero nunca para su alrededor.
Decir que la política es sucia, es aseverar que tú eres una persona corrupta y equivale a decir que eres un delincuente.
Sin política no puede haber civilización alguna.
Lo único que permite que la política sea sucia, es la poca voluntad que tienen las personas buenas para llevar a cabo sus buenas acciones. El bien debe defenderse y para ello es necesario formarse, instruirse, buscar información y sobre todo: ¡Actuar!