Una leyenda romana nos cuenta como una ouija marcó el comienzo de una terrible matanza. Valente gobernó Roma entre los años 364-369, descubrió un complot contra él, utilizó un plato con las letras grabadas en los bordes y una anillo colgando indicaba el signo escogido. Estaba a punto de descubrir el nombre del conspirador cuando retornaron los soldados e interrumpieron la reunión. Hasta ese momento el anillo ya había señalado las letras t, h, e, o y d.
En ese momento dispuso la ejecución de todos los Theodoros, Theodones, Theodónicos, Theodulos, Theodatos... Entre todos los ajusticiados estaba uno de los jefes militares Theodoro, quien tenía un hijo con el mismo nombre, tiempo después éste se convirtió en emperador realizando la profecía.