Una vez más se ha quedado con las ganas de besarle.
-Debo terminar de convencerme de que está mal- dice para sí.
Suspira intentando pensar en otra cosa y sacar de su mente ese deseo que le carcome como si se tratara de un alcohólico en abstinencia.
Lo que más desea en ese momento es desnudarle, lentamente mientras besa su cuerpo. Fantasea con soltar su cabello y dejar que los rizos se escurran por su espalda, esa suave espalda cuya sensación tiene marcada en las manos, acercarse a su cuello, percibir su aroma mientras le besa y siente como se estremece. Tantas cosas pasan por su cabeza, repetir tantas experiencias, crear nuevas quizá.
-Te deseo- susurra, como si el viento va a llevar esas palabras hasta su oído.
-Te amo- piensa, como si eso fuera a cambiar la realidad.
Solo queda la soledad, mirarle de lejos y dejarle ir.