Es temprano aún, pero necesito servirme este trago para pasar este desagradable sabor de boca que me dejó la llamada de mi hermano. Hoy es mi cumpleaños 40, no tengo más opción que celebrar esta cuarentena, en cuarentena, solito en este apartamento. Es fácil para mi hermano estar alegre y celebrar, él tiene una mujer bonita y tres hijos.
Claro, Carlos siempre tuvo más suerte, pudo graduarse y relacionarse con la gente, tiene quien le haga una torta y le cante…yo en cambio…Me tengo que conformar con escuchar algo de música, me debo celebrar yo solo, hoy no quiero ver televisión, es mi cumpleaños.
Aunque Carlos me haya dicho - después de escucharme decir que mientras pudiera celebrar con unos tragos todo estaba bien- que “la vida no era solo tomar unos tragos” y es posible que tenga razón, porque él es un profesor y siempre tiene la razón, yo voy a servirme otro traguito.
Quiero escuchar una música alegre, estará bien algo de salsa. Mejor es que me lleve la botella, para no estarme parando a cada momento. Disfruto tanto revisar mi música, ella es mi salvación, si le hubiera hecho caso a mamá y me hubiera mantenido en el conservatorio hoy podría ser un gran músico, un músico de mi pueblo, que por eso fue por lo que no pude seguir en el conservatorio, ¡tanto estudiar y tantas horas de práctica!
Lo que yo tengo en la sangre es la música que alegra las calles de mi pueblo, que no tiene que ver con solfeos ni partituras, ¿pa’ qué tanto estudiar? Eso fue lo que me impidió seguir en el conservatorio, nunca me entendieron y además ¡tanta disciplina! Pobrecita mi madre que hizo tanto esfuerzo para pagarme las clases, hasta un fagot me compró… ya no recuerdo donde quedó el fagot…
Mi santa madre, este trago es a tu salud, madrecita ¿si no me hubieras dejado este apartamentico, donde estuviera yo? ¡Salud, madre, otra vez, mamá, aquí está tu hijo que se acuerda de ti!
(Coloca un cd en el reproductor, la música suena)
“Dale como es, dale como es, dale pa’ que aprenda, dale como es, pon tu cuerpo en movimiento, que yo voy a empezar a tocar, para que tú puedas bailar el ritmo que estoy sintiendo”...
(Benjamín está bailando solo con los brazos en alto, una sonrisa en su cara evidencia cómo se deja llevar por la música)
“…Esto es algo bien sencillo, sin ninguna complicación, pero con tremendo sabor, apréndete el estribillo. ¿Qué dice? Dale como es, dale como es, dale pa’ que aprenda, dale como es”
¡Cómo me gusta esta música!
Me agarra el ritmo de este hombre y me pone a bailar solo, ¡qué bueno es! ¡Qué manera de hacer música tan sencilla! siempre me pregunto por qué no pude yo hacer unas letras como esa, ¡si yo tengo todo ese sentimiento en mi corazón!, siempre me lo pregunto.
¡Ah! Caramba, pues me bebí el trago sin darme cuenta. ¡Pero valió la pena! ¡Qué buen momento pasé bailando solo!
Mañana cuando mi hermano me llame le diré que no hace falta nadie para tener una fiesta. Mejor dicho, una tremenda fiesta, porque es una fiesta en la mejor compañía. Ahora me acuerdo de mi psicólogo. ¡A su salud y la mía! Si me viera en este momento me diría que la mejor fiesta es la que hago con mi invitado más importante, que soy yo, otra vez ¡salud por mí, que soy un tremendo tipo!
Aunque, pensándolo bien, si pudiera tener aquí a una chica linda, una mami linda para bailar con ella, tampoco sería malo. ¡Mira lo que está sonando! Nada es casual, ¡para que yo mismo vea!, ésta también la voy a bailar … pero primero un traguito.
“Mami, qué me estás haciendo, que me tienes loco con tu movimiento, mami mueve la cintura que este movimiento produce locura…”
(Sube el volumen de la música, nuestro personaje se mueve al son)
“Mami, qué me estás haciendo, que me tienes loco con tu movimiento, mami mueve la cintura que este movimiento produce locura…”
(Benjamín cierra los ojos, parece arrastrado por sus recuerdos)
Cómo me gustaba Milagros, quisiera que estuviera aquí para bailar con ella. ¡Esa mujer y yo hubiéramos podido tener una historia!... ¡Si yo no hubiera tenido tanta mala suerte y no me hubieran botado del trabajo cuando le propuse que nos mudáramos juntos! La última vez que la encontré me quedó mirando como preguntándome si aún seguía así, celebrando cada viernes y sábado, como si la vida se me fuera a acabar. No está muy lejos de lo que estoy sintiendo. Pero mejor no pienso en eso porque se me va la alegría y hoy quiero celebrar mi día.
"Qué te pasa mami, qué me estás haciendo, tú me estás matando y yo me estoy muriendo, mami, mami… "
¿Cómo no pensar en mi vida hoy? con este miedo de enfermarme y de encontrarme solo. Sé que cuento con mi hermano, pero no quiero darle más dolores de cabeza. Me pregunto si tendré fuerzas para salir de esta tristeza antes de llegar a viejo…
(Benjamín vuelve a tomar del vaso, mira la botella casi vacía, se tira en el sofá, cierra los ojos, la música sigue sonando.)
"Ritmo bien sabrosón, bueno para gozar, eso tiene mi negra cuando se pone a bailar, eso tiene mi negra cuando se pone a bailar…”"