Cuando una niña dice que está aburrida, o se comporta un poco tercamente, se le puede preguntar si quiere ver mariposas.
Si hay un jardín cerca es cosa fácil, porque a veces las flores pueden ayudar; si no, sirve un libro de estampas o sencillamente unos versos pueden ser el punto de inicio de una conversación muy interesante.
Así como les cuento lo hago yo con Luna, pero también debe funcionar con las Camilas, las Matildas, las Isabelas, las Estefanías, las Esmeraldas...Con todas la niñas lindas de la vida.