Aquí llegan en enjambres a cantar sus embrujos a las diminutas flores mientras realizan sus rituales movimientos.
Es un momento para la contemplación, para agradecer el don de la mirada.
Sembré esta planta en mi patio porque nunca la vi dentro de una casa de ciudad a pesar de ser exuberantemente hermosa.
Suele encontrárseles en abundancia a la vera de las carreteras y emboscadas cercad de ríos y de aguas estancadas. Al parecer las cosas abundantes no suscitan admiración en la mayoría de los humanos. Tal vez por ello esta bella planta nunca se encuentra en viveros para la venta, por lo menos no en los de mi terruño. Además de lo anterior los campesinos suelen cortarlas porque en sus enredos pueden cobijarse las serpientes. He visto a personas reaccionar con escalofríos cuando la miran en mi casa. Cosas de la gente.
Se me ocurre que se dobla y que agradece; e imagino unas manos juntas y una gentileza en la intención, mientras el borrón que produce el movimiento de las pequeñas alas se lleva mi pensamiento al mundo de las hadas.
Es una relación de amor y de mutua asistencia milenaria lo que veo.
una semilla y sol:
Fábrica de miel.
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