Esta obra es una pieza de expresionismo abstracto del año 2012, con una fuerte carga gestual, presentada en formato de díptico (dos paneles unidos por una línea central negra). Su "lectura" visual y emocional puede desglosarse en varias capas:
Composición y forma sugerida (El "insecto cósmico")
A pesar de la abstracción, la simetría especular de la obra genera una lectura figurativa muy potente. Las formas superiores en azul cian, angulares y afiladas, recuerdan poderosamente a las alas de una mariposa o una polilla. El núcleo central, con su textura rayada y horizontal en amarillos y ocres, sugiere un tórax o un cuerpo segmentado. La parte inferior, que se disuelve en azules profundos y salpicaduras, parece ser el punto de anclaje o el momento de impacto.
El contraste cromático y lumínico
El artista ha trabajado con un contraste extremo:
· Los azules eléctricos (cian, turquesa) actúan como focos de luz fría, como si fueran destellos o alas translúcidas.
· Los amarillos y naranjas irradian un calor volcánico o de bioluminiscencia.
· El fondo oscuro (marrón, carbón, oliva) no solo da profundidad, sino que hace que los colores brillantes "floten" o "exploten". Las salpicaduras blancas añaden un efecto de polvo de estrellas, chispas o incluso polen cósmico.
· Raspados y arañazos: Las líneas horizontales en el centro no están pintadas, sino excavadas sobre la capa húmeda, revelando los colores de abajo. Esto le da una rugosidad terrosa y mineral.
· Salpicaduras y goteos: Herederos del action painting, aportan movimiento y espontaneidad, reflejando un estado de energía cruda y sin control.
· Capas superpuestas: La transparencia y opacidad se alternan, creando profundidad.
En resumen, es una obra vibrante y ruidosa, pero con una estructura oculta que la mantiene en equilibrio. Exuda fuerza vital y movimiento perpetuo.
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