Puedo mencionarles el caso de una familia en particular que renunciaron a su trabajo, vendieron casa, carro y todos sus bienes y se fueron con sus tres hijos en busca de un mejor futuro, agotaron todos sus recursos y terminaron como dice el dicho “sin el chivo y sin el mecate”, el dinero no les alcanzo para llegar a su destino y terminaron varados y con ganas de regresar a Venezuela, pero ¿Dónde llegaran? ¿Qué harán ahora?.
Salir de una situación mala como la que vive Venezuela en los actuales momentos y pasar a una situación peor por solo soñar sin tener en cuenta una planificación previa es falta de sentido común.
El sentido común es la capacidad de una persona para decidir y actuar acertada y razonablemente.
Muchas veces las personas se dejan llevar por la emoción de otros y dejan que sus amigos decidan por ellos, las amistades pueden influir para bien o para mal en nuestra capacidad de obrar con sabiduría y sentido común.
El sentido común nos libra de la frustración que resulta de hacer las cosas sin pensar. Quienes carecen de buen juicio se complican la vida.
Sin lugar a dudas, la situación actual del país es bastante difícil pero entre luchar para sobrevivir en lo posible y vivir como indigentes en la calle hay una marcada diferencia.
Emigrar es muy beneficioso cuando se planifica y son muchas las personas que han tenido resultados positivos, trabajan y viven bien. El sentido común reporta muchos beneficios.