Medicamente hablando, esa inquietud, angustia, preocupación, nerviosismo o agitación de la que padezco el doctor me la describió como ansiedad y entendí que sentir ansiedad no siempre es malo, es normal estar nerviosos antes de presentar un examen o ir a una entrevista de trabajo por mencionar algún ejemplo; sin embargo, cuando ésta se prolonga puede ser muy dañina.
En los actuales momentos con la hiperinflación que afronta Venezuela y la escases de alimentos, es frecuente que las personas sufran ansiedad y más aún después de pasar horas haciendo cola para adquirir los productos de la cesta básica y al tocar el turno ya no queda nada, al tener pequeños en casa esperando por sus padres para comer algo y llegar con las manos vacías, crea ansiedad y desesperación; sin embargo, la situación económica no es lo único que la genera, también los conflictos familiares cuando hay desacuerdos e infidelidad en el matrimonio, o algún familiar con una enfermedad grave pueden acelerar la preocupación de la persona.
Por ello es muy necesario aprender a confiar en Dios, ser optimistas, mostrar interés sincero por otras personas pues de seguro cuando nos quejamos de comer siempre lo mismo en nuestro alrededor hay personas que no tienen nada para alimentarse o tienen dificultades mayores a las nuestras.
Aunque no tenemos una varita mágica para resolver todo lo que queremos, nos consuela saber que nada es eterno en la vida, por lo que esta situación actual pronto será un mal recuerdo del pasado, por ahora es necesario tomar las cosas con calma y confiar en Dios!!!