Es alimento energético por excelencia, porque contiene gran cantidad de azúcares y carbohidratos fáciles de digerir. También proporciona un tipo de azúcar, llamado levulosa, que es mejor para el organismo que la sucrosa (sustancia que se encuentra en el azúcar refinado y en el azúcar moreno) porque el hígado puede absorberlo sin insulina. Después del ejercicio, la miel ayuda a restituir los niveles de azúcar en la sangre, evitando el agotamiento.
Es un antiséptico natural. Contiene sustancias antibacterianas que ayudan a combatir las infecciones. También aporta vitaminas, minerales y oligoelementos que alivian la inflamación y aceleran el proceso de curación del organismo.
Se utiliza para ayudar en la digestión porque se cree que contiene sustancias que pueden destruir las bacterias del estómago.
Alivia el dolor de garganta. Sus propiedades antisépticas y antivirales ayudan al cuerpo a combatir los ataques de virus y bacterias.
Es un eficaz lubricante porque es un humidificador que retiene y conserva la humedad. También contiene polifenoles, unos poderosos antioxidantes que ayudan a desintoxicar la piel. Muchos productos de belleza naturales han adaptado recetas que utilizan miel para crear mascarillas para combatir el envejecimiento cutáneo, cremas hidratantes, acondicionadores para el cabello y exfoliantes corporales.