Un día estuve sola, pensaba que era mejor estar así hasta que conocí a esos hermanos que nos regala la vida, esos que son hijos de otras madres pero que su sangre corre por tus venas.
La verdad yo no los busque, ellos fueron una casualidad, o tal vez solo fue el destino lo cierto es que cada uno de ellos vale su peso en oro.
Gracias por estar a mi lado, gracias por sostenerme en sus brazos.