El despertador hoy no tiene permiso de sonar.
La mañana va despacio, sin apuro,
el sol apenas ilumina las ventanas
y el café se toma todo el tiempo del mundo.
No hay correos, ni filas, ni rutinas,
la calle afuera parece un feriado eterno.
Es el día oficial de no hacer nada,
de quedarse en pijama o andar descalzo,
viendo cómo el día se pasa lento.
Un domingo para recargar la batería,
olvidar el lunes que ya viene asomando,
y simplemente respirar hondo,
disfrutando el lujo de estar descansando.
Imagen generada en Gemini AI