Paniko Cruz. Serie Ocho Historias Sobre el Campo y Otros Sistemas Rurales. 2016.
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ORFEO
(Entra Liduvina cargando a Orfeo muerto. A su lado Domingo lleva la máscara de Melquisedec.)
Augusto: (No se ha dado cuenta que han entrado sus sirvientes.) Ya no hay más lucha. Mi patria es una patria angosta. Le escribo a los caldeos: “Houston nos ha cortado la cabeza: 1847 el coño mal parido, Santa Anna es un héroe nacional. Es más doloroso si tomamos en cuenta que todos los gachupines están crucificados y Pancho Villa ha muerto.” Mi historia se da entre la putrefacción, mi historia es entre un pueblo de oprimidos. Escribo al vientre puta pare el pueblo de oprimidos. Escupo la voz a las cinco de la tarde Mi corazón es el flagelo de mi sangre del marica. Transgredo mi naturaleza esculpida con sangre falsa con héroes de degeneración. ¿Tomar la cabeza de gringo y cortarla en cachitos? Mi historia se da entre la hipocresía de un pueblo hipócrita. LA PUTA HA MATADO A ORFEO.
Orfeo: (Ladrando.) He ascendido de los infiernos para conocer vuestra historia. Mi rostro es el rostro del terror del desprecio de la lástima. SU HISTORIA ME DA ASCO. Tengo el grito en la boca pero he quedado horrorizado. El infierno es hermoso. LA PUTA NO ME HA MATADO, YO LE DI LA NAVAJA.
Augusto: He-mos-per-di-do-a-di-os. Naturaleza muerta. La nueva versión está plagada de Cioranes y escatologías y burdas analogías infectas. Extraño los antiguos héroes de esperanza. (Angustiado.) Tengo miedo de morir
Orfeo: Miles de prometeos postmodernos marchan jubilosos por las calles de la ciudad. MI CIUDAD ES UNA CIUDAD DE BANDERAS DE ESCUDOS. Todos llevan la cara de la perdición en su ropa su carro su medida; la señora que ha dado a luz en el suelo, lame la placenta. El horror, el asco, el desprecio; esas son las voces con que canto. (Pausa.) Esta mujer me ha dado a luz. Sus manos tiemblan. Mi cuerpo es pesado y negro: el lugar de donde vengo es más liviano. Esta mujer no sabe qué pecado la obliga a cargar su peso y mi peso. Su pecado es la ignorancia.
Augusto: Orfeo, te extraño. ¿Dónde la tumba es más preciada que la vida? ¿Dónde la humanidad es la mezcla más compleja? ¿Dónde el futuro es el verbo verdadero? De eso hablo: héroes como Vasconcelos, héroes como Reyes, López Velarde. Mi patria es la patria de flores de luces de color. Mi patria es la elegida por los dioses; mi patria de tzempatzuchitl de pozole de anarquía de confusión. Extraño las voces del siglo pasado. BUSCO EL CENTÉSIMO NOMBRE DE DIOS. Dime Orfeo cuál es el nombre de Dios en el infierno, dime y muere en paz.
Orfeo: (Divagando.) “...A los Midrashim, que abominan a los impíos que pronuncian el Shem Hamephorash, el Secreto Nombre de Dios.”
Augusto: ¡Mientes Bestia! Ese no es el centésimo nombre de Dios. ¿Tienes miedo en pronunciarlo?
Orfeo: (Divagando.) Sudo sangre. MI CRUZ ES LA CRUZ DE MIS ABUELOS. Su nombre es el nombre del rencor vivo, me hace vaciar mis entrañas: Es más dulce el infierno. HAY UN TEMOR MÁS FUERTE QUE EL DE LA MUERTE.
*Nueva Niebla se publicó en la pequeña editorial México en Llamas en 1999 dentro del libro Antología de la Destrucción. Actualmente puede conseguirse en la Libreria del Congreso de los Estados Unidos en version física, en la Biblioteca del Darmouth College y en la Biblioteca Pública de Nueva York. Escrita por Federico Villagómez, alías @garvofe.