No solía demostrarlo.
Todo lo contrario.
Me esfuerzaba por ocultarlo.
Siempre estaba ahí en todo lo que hacía.
Estaba justo detrás de mis decisiones.
También junto a mis relaciones (llenándolas de inseguridades)
El miedo me controlaba, me sofocaba y me aplastaba...
Antes.
Pero ya no. Ya no me paraliza.
No sé si aprendí a vivir con él o a controlarlo
porque incluso puedo decir que ahora es un impulso.
Es el punto clave que me dice que estoy justo donde debo estar,
haciendo justo lo que me hace feliz.
Y es que todo depende del foco con el que se mire la vida.
PD.: Esta foto es importante para mí porque por las fechas en que la tomé, estaba aprendiendo muchas cosas sobre mí y realmente estaba siendo feliz conmigo. Estaba superando muchas cosas que me tenían estancada.
Y estoy orgullosa por eso.
¡Gracias por leerme!