Escribo lo que me da la gana.
Sin tapújos.No escribo para agradar y complacer lectores.
El agresor no disfruta la luz del día.
(No escribo para tus gustos, si me lees te condenas).
Tácto sin cerrojos.
Sentido común y vergüenza.
Mi objetivo es distinto, hace años.Desde entonces: soy libre de mi discurso.
Qué no te guste mi sintáxis.
Mi astucia semántica de aplicar mis verdades?
Mi obligación estos años largos es ser como soy.
Con los mismos sentimientos que esos dos o tres lectores(a), entienden; pero que no se creen superiores, fecundan, riegan y ponen su corazón en mi escritura.
Absolutamente comprometida con la palabra.