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Muy buenos días amigos, Bendiciones para todos. Hoy, como ya es costumbre les traigo un trabajo lleno de amor, esperanza, cargado de mis mejores deseos para todos ustedes, espero lo disfruten y de antemano, muchas gracias por considerar leer los escritos de este humilde servidor.
Hablemos de fruto. Que agradable y satisfactorio es, siempre que vamos a un árbol y encontramos que este se encuentra frondoso, hermoso y además este cargado de frutos apetecibles con los cuales podamos saciarnos, pero que triste y desagradable es acercarse a un árbol, que aunque este supuesto a FRUCTIFICAR en un tiempo determinado, llegando el tiempo cuando suponemos recogeremos de el fruto se encuentre lleno de hojas y sin fruto, mas si dicho árbol fue plantado con la finalidad de producir para nuestra alimentación.
La biblia relata que cierto día Jesucristo estando en una ciudad tuvo hambre: “Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no hallo nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se seco la higuera” Mateo 21:19.
A nosotros, Dios nos ha llamado con un propósito, y el aspira que cada uno de los que nos acercamos a él produzcamos FRUTOS Dignos de arrepentimiento, el nos llama, nos limpia con la intención de que seamos arboles FRUCTÍFEROS. Mat 3:8 “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”, y nuestra carta de presentación ante el mundo, ante las personas deben ser principalmente nuestros frutos. Mat 7:20 “Así que, por sus frutos los conoceréis.”. No fuimos llamados para ser estériles sino para mostrar al mundo que estamos plantados en tierra fértil y que nuestra naturaleza es producir frutos, aun en las situaciones más extremas y difíciles.
¿Qué tipo de fruto quiere Dios de nosotros?
Gál 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”. Dios espera de nosotros, que a pesar de lo que podamos estar atravesando en lo personal, la gente vea en nosotros cosas como estas: que estemos siempre gozosos que las circunstancias no determinen nuestra sonrisa, que a pesar de ser heridos u ofendidos tratemos a los demás con amor así como Cristo lo haría, que seamos pacientes para resistir momentos de dificultad, que aprendamos a controlar nuestros impulsos aun cuando desearíamos “estallar”, que seamos buenos, que seamos mansos. El está esperando que en tiempos de prueba y tribulación nos comportemos como verdaderos hijos de Dios.
Jer 17:7-8 “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”.
Cuando tu fundamento esta en Dios, toda tu confianza y esperanza están cifradas en el, las situaciones adversas, necesidad, enfermedad o cualquier situación que llegue a tu vida nunca impedirá que tus frutos broten, siempre habrá en tus labios una sonrisa, una palabra de aliento para alguien, no andarás enojado ni atribulado porque habrás entendido que de toda situación que llegue a tu vida Dios tendrá el control total de todo, y serás para siempre un ÁRBOL FRUCTÍFERO.
¡Muchas gracias a todos, se les quiere, hasta la próxima!