Superar la Muerte de un ser Querido

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Cuando muere un ser querido, queda un sentimiento de aislamiento y confusión y al pensar que algún día vamos a morir, nos llenamos de tribulación y nos preguntamos: ¿Qué pasa con los que mueren? ¿Acaba todo con la muerte? ¿Hay algo nuestro que sobreviva a este desenlace tan dramático? ¿Nos reuniremos con los nuestros? .

  la  Palabra de Dios en la Biblia nos da las respuestas: 

No todo acaba con la muerte solo es nuestro cuerpo, pero nuestra alma, nuestro espíritu, no deja de existir, pues es inmortal.

El Eclesiastés  “Antes de que regrese el polvo a la tierra de donde vino, y el espíritu regrese a Dios, que lo dio” (Ecl 12, 7).





Nuestra relación con nuestros familiares difuntos  no se termina 

 Teniendo presente que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos (cfr. Lc 20, 38), podemos decir que no cesa nuestra relación con los que han fallecido. Si bien no podemos verlos físicamente, la carta a los Hebreos nos ayuda a percibir una realidad que escapa a nuestra vista, pues nos dice que los héroes de la fe que han fallecido  nos rodean como una nube



 Resucitaremos ? 

 La muerte física es dolorosa. Nuestro Señor lloró ante la muerte física de su amigo Lázaro  a quien amaba entrañablemente,  Pero ante el drama que supone la muerte de un ser querido, Jesús se nos presenta como la resurrección y la vida.  Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que esté vivo y crea en mí, jamás morirá. ¿Crees esto? (Jn 11, 25-26). 


  Reunirnos con nuestros seres queridos 

 Es una esperanza que brota de la Sagrada Biblia y un anhelo que se encuentra en nuestros corazones. 

  La experiencia de los siete hermanos y su madre, martirizados durante la insurrección macabea (2Mac 7), da cauce a este deseo y suscita una esperanza confiada: 


Tanto insistió el rey, que la madre accedió a convencer a su hijo. Se inclinó hacia él, y burlándose del cruel tirano, dijo al niño en su lengua materna: -Hijo mío, ten piedad de mí, que te he llevado en mi seno nueve meses, te he amamantado tres años, te he alimentado y educado hasta ahora. Te pido, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra y lo que hay en ella: que sepas que Dios hizo todo esto de la nada y del mismo modo fue creado el ser humano. No temas a este verdugo; muéstrate digno de tus hermanos y acepta la muerte, para que yo te recobre con ellos en el día de la misericordia


 Estas respuestas esperanzadoras que nos da la Palabra de Dios, deben proporcionarnos consuelo y fortaleza en los momentos de duelo por el fallecimiento de un ser querido y serenidad y confianza ante la perspectiva de nuestro propio fallecimiento. 


Dedicado a mi Madre que esta en el Cielo......


Sin mas, un saludo fraterno a todas y todos feliz dia... estaremo en contacto espero que les guste.

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