Siempre es un bálsamo para el corazón compartir tiempo con mi hermana mayor. Recordar nuestras anécdotas de la infancia y revivir esa dinámica tan unida con la que crecimos juntas nos llena de risas y nostalgia. Aunque los años pasen y ahora cada una tenga su propio hogar establecido, estos espacios donde simplemente nos sentamos a conversar, ponernos al día y disfrutar de nuestra compañía me recuerdan que nuestro vínculo familiar sigue siendo tan fuerte e invaluable como siempre.