He visto tantos videos de cómo han sido tratados nuestros hermanos colombianos, siendo yo un protestante en el pasado, me pongo en su lugar y sé la indignación que da no poder hacer más porque las cosas terminen. Siendo sinceros a los protestantes no les gusta estar ahí en la calle pero admiro cómo defienden sus derechos, incluso con los policías que pueden arremeter contra ellos.
Los manifestantes dieron inicio a las protestas el pasado miércoles, por el proyecto de la reforma tributaria, donde se les aumentaría el Impuesto del Valor Agregado (IVA) llegando a un 19% en los productos básicos y los servicios como el agua, gas, electricidad, arriendo (entre otros) incluso los servicios funerarios. El pueblo a pesar de la pandemia no dudó en alzar su voz por medio de protestas que iniciaron siendo pacíficas y con el pasar de los días, al notar que no hacían ningún tipo de diferencia, empezaron a saquear y se reportaban ciertos ataques contra las instituciones del gobierno, logrando un paro nacional, dejando en stock a los servicios de transporte en los estados de Bogotá, Medellín y Cali.
Presentar una Reforma Tributaria en medio de una pandemia, aumentando así los impuestos y afectando a millones de colombianos (clase media y baja) que luchan día a día por trabajar con las restricciones ocasionadas por el covid-19. No los dejan marchar ni protestar, los reprimen y los están matando por defender sus derechos constitucionales.
Los colombianos con ayuda de las redes sociales y artistas que han llamado a la paz en la nación, fueron escuchados en cierta forma, ya que el domingo el Presidente Duque pidió al congreso el retiro temporal del proyecto, para así tramitar uno nuevo. Delegando que “La reforma no es un capricho, es una necesidad. Retirarla o no, no era la discusión. La verdadera discusión es poder garantizar la continuidad de programas sociales”.
Estos días de protesta en Colombia me han transportado al pasado, cuando Venezuela en 2017 tuvo unas de las protestas más grandes en la historia del país que duró 4 meses, murieron muchos jóvenes que luchaban y defendían su nación pacíficamente pero al gobierno no le importó, provocando caos y descontento. Nunca se logró el objetivo, los venezolanos aprendimos a vivir así. Pasan miles de cosas, hacen lo que quieran con las leyes, siendo los reyes de la corrupción y del país.
Agradecido con Hive Blog por permitirme compartir mis relatos