Creo que no puedo ser tan autoexigente, a medida que pasa el tiempo me desgarro un poco, tantos amores perdidos y lecciones de las que aprendí muchísimo. Luchando para no rendirme, con el rostro lleno de ojeras, pensando en mi trabajo, en lo distante que estoy de mi familia, siento que no doy lo mejor de mí. Temo que algún día sea tarde y no pueda detenerme, ver cómo se convierte en algo peor como ataques de pánico y depresión.
En mi cuarto acompañado de la soledad, pensando en mis logros y en mis errores, no entiendo qué he echo mal, ¿acaso alejé a todos de mi? ¿no fui lo suficientemente bueno? Preguntas como estas invaden mi mente sin permiso, no avisan que llegarán y con el tiempo sé que me consumirán.
Ser buen padre, hijo, hermano, empleado, no suele ser tan sencillo, tener el tiempo suficiente para distribuirlo en ellos y también en ti mismo, es un reto que muchos tratamos de sobrellevar. Nos despistamos de arreglarnos y consentirnos. Vivo en una crítica constante conmigo mismo, diciéndome, repitiendo que puede ser mejor.
Aunque las cosas salgan bien, pienso que estoy dañando o fallándole a alguien. Lidio con mi ansiedad, soy verdaderamente masoquista y lo noto pero hasta ahí avanza. No logro dejar de exigirme tanto, decirme a mi mismo "lo estás haciendo bien, lo haces lo mejor que puedes" me culpo de cosas que no depende mí y pienso que pude haber cambiado situaciones difíciles cuando no es así.
Me admiro por todo lo que he superado callado, sin nadie a mi lado, temblando de frío y con los ojos empapados. Soy realmente duro conmigo mismo, pienso que las cosas que hago no son lo suficientemente buenas y siempre trato de mejorar, vivo exigiéndome continuamente.
Es hora de parar con esto, escribiendo cómo me he sentido y recordando las batallas en las que he triunfado, los deseos que les concedí a los demás, sin pensar ni por un segundo en mí, ni en lo que yo quería. Me felicito por haber aguantado tantas cosas producidas por mi mente, a veces somos nuestros propios enemigos. Salí de las cenizas como el ave fénix, ahora no hay nadie que limite, ni siquiera yo mismo.
Agradecido con Hive Blog por permitirme compartir mis relatos