Sé que muchas veces hemos pasado por algún lugar y al sentir el aroma de una flor, de madera, de polvo, de frutas, o cualquier otra cosa, nos llega un recuerdo que no teníamos presente hace mucho tiempo.
En mi caso me ha pasado varias veces, por ejemplo, mi primer salón de clases olía a limpio, pero ese “limpio” era un limpia suelos en particular, una fragancia artificial como a chicle de frambuesa o algo así. Hace poco pasé por un lugar donde fregaban el suelo con esa misma fragancia y mi niñez paso frente a mis ojos fue maravilloso.
Al igual que lo dije en un post anterior, la música y los olores se asocian en nuestra mente sin darnos cuenta y nos devuelven a nuestros mejores días.