Cuando duermes y afuera llueve o hace frio cuesta mucho más el acto de levantarse, el esfuerzo personal para tomar la decisión es abrumador, pero debemos ser responsables y sufrirlo en silencio.
Cuando suena el despertador quisiéramos morir, sacamos una pierna fuera de la manta y sentimos congelarnos, inmediatamente empezamos a analizar qué hora es y pensamos que un momento más en cama aún nos daría tiempo de estar listos para el trabajo, la universidad o cualquiera que sea nuestra obligación.
Pero la verdad es que 5 minutos de sueño no cambian nada en tu vida y si pueden hacerte mucho daño por llegar tarde a tus responsabilidades.
Cuando suene el despertador piensa: “Si me quedo en cama, pierdo más de lo que puedo ganar”, eso te dará un poco de sentido común.