Un día me vas a ver sobre el mar, sin nada más que darte, sin nada que ofrecer.
Las olas me llevarán al fin de mis sueños, y veré el comienzo de los atardeceres más rojos.
La corriente tiene mucho sentido, tiene mucho esplendor, te lleva a dónde ella quiere, y te regresa a la orilla donde te sientes en paz y seguro.
Quiero estar sobre el mar, sí, sobre ese gran océano, verde o azul, cristalino y solo por ratos del sol, no importa en lo absoluto, pero si quiero terminar todo lo bueno.
Quizás no sea tan malo estar a la deriva, quizás hay un arcoíris al final, quizás la tristeza es la alegría encostrada, pero tenemos que llegar a ese lugar donde todo es válido para uno mismo.