Un ingeniero es una persona que ha adquirido una serie de conocimientos concretos que le otorgan un poder específico para influir y transformar el mundo. No se es más o menos ingeniero porque lo ponga en un papel, en un título firmado por el rey; sino por haber alcanzado una sabiduría que permite mejorar su vida y la de los demás. Ser ingeniero no significa haber aprobado una carrera y todo lo que ello conlleva (esto, más bien, es una consecuencia de ser ingeniero), sino que es una actitud de vida, una manera especial de mirar al mundo, imaginarlo sumergido en un sin fin de ecuaciones que determinan su funcionamiento y sentir curiosidad por despejar todas las incógnitas.
Es preguntarse, constantemente, el por qué de cada situación y tratar de responderse a uno mismo. Considerar que cada problema es una oportunidad para aprender y superarse en todos los aspectos que determinan su existencia. Los ingenieros no trabajaban para hacerse ricos, trabajan para crear una humanidad más rica. Puede que esto no sea una semántica, de ingeniero, general o compartida por todos, pero es lo que yo entiendo por ser ingeniero y en lo que me quiero convertir.