Prosiguiendo con la historia anterior - Pero… ¿Qué debo hacer aquí, en qué parte de mi subconsciente estoy exactamente?- Replica Nöel como último recurso de liberarse a sí mismo del shock causado por todo aquel recorrido experimentado en carne viva.
- Bien, intentaré explicarlo de una forma en la que no ocasione muchos conflictos para esa pequeña y ya un poco chamuscada cabeza tuya. Estamos aquí porque necesitas entrenamiento, que es imposible de ser enseñado en el plano en el que habitas; entonces nos encontramos aquí: En éste mundo diseñado delicadamente con toda la información recopilada de tus memorias, todas y cada una de ellas. Como vimos que te gustan mucho esas cosas llamadas “videojuegos” y “juegos de rol”; entonces decidimos aplicarlo a esta pequeña Dimensión Imposible, una pobre y rústica; pero así se denomina esta. Dentro de su diseño en bruto y poco acabado o aprovechado, tiene cierto detalle que lo hace excepcional…
Disculpa que divague, simplemente me di el lujo de dejarme llevar por el pensamiento. Prosigo con lo que nos importa ahora: Necesitas entrenamiento, mucho la verdad; pues pronto podrías necesitarlo para protegerte a ti y a los tuyos si llega a ocurrir una catástrofe. Aquí podrás ejecutar todo aquello que tu imaginación cree, una representación de lo que podría ser tu poder. Entonces digamos que necesitas experimentar ciertas cosas para forjar tu carácter y tu cuerpo para lo que viene… Entonces ¿estás listo?- Responde El Bardo, retando al chico a aceptar su destino.
Perdido en sus pensamientos, inmerso en el letargo y la introspección sobre si debía convertirse en cuestión de segundos en el muchacho más valiente del mundo (lo cual tampoco era muy tentador, ya que las recompensas se veían duraderas y poco convincentes para su quisquilloso orgullo), o cargar con el peso de una culpa a sus espaldas. Dice Nöel harto, resignado a no cargar con más a cuestas: - Comencemos, no tengo tiempo para más culpas…- .